Un mapa mental despliega las ideas en forma de árbol a partir de un tema central, por eso es ideal para lluvias de ideas, ordenar apuntes, planificar proyectos o preparar el guion de una presentación. Pero en programas de arrastrar y soltar, añadir nodos uno a uno y colocarlos suele llevar más tiempo que pensar. Con esta herramienta escribes una lista Markdown de toda la vida: cada línea que añades a la izquierda hace crecer al instante un nodo en el mapa de la derecha.
La sintaxis es sencilla. Escribe el tema central en la primera línea. Empieza los elementos del siguiente nivel con «- » y sángralos; sangra una vez más para el nivel inferior. Puedes usar -, * o + como viñetas, o números como 1. y 2.; los tabuladores cuentan como dos espacios. El nivel se deduce según si una línea tiene más o menos sangría que la anterior, así que basta con mantener la misma sangría en cada nivel. Si un nodo cuelga del padre equivocado, casi siempre se debe a mezclar tabuladores y espacios o a sangrías desiguales.
Una vez dibujado, usa la rueda del ratón para hacer zoom entre 0,3× y 3× y arrastra para desplazarte, algo útil en mapas grandes. Exporta a PNG para presentaciones, apuntes o redes, o a SVG para obtener un archivo vectorial nítido a cualquier tamaño que puedes retocar en Figma o Illustrator. El tema central, el primer nivel y los niveles más profundos tienen colores distintos, así que la jerarquía se ve de un vistazo.
Crear mapas mentales a partir de texto también facilita editarlos y guardarlos: guarda el esquema en tu app de notas, Notion o Git y pégalo más tarde para regenerar el mapa. Incluso puedes pedir a una IA un esquema en viñetas y pegarlo para visualizarlo. Todo se dibuja en tu navegador y no se sube nada.